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Esta es la historia de un alma inquieta.
Nemo de pequeña era muy tranquila, pero sus manos no podían parar:
pintar, dibujar, coser vestidos a sus muñecas, cortar, pegar, crear y transformarlo todo hasta hacerlo suyo.
Nemo guardaba sus sueños en un cajón, pero un día decidió mostrar sus cartas a todo el mundo y se dio cuenta que tenían fuerza.
Era una semillita que creció hasta convertirse en una realidad. Un espacio donde poder mostrar lo que hago y si os gusta dejaré que os llevéis un pedacito de mi mundo a vuestras casas.
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